Si Mallorca es famosa por algo, es por sus calas: rincones de agua turquesa rodeados de pinos y acantilados que parecen de otro planeta. Esta es nuestra selección imprescindible para vivir la mejor experiencia de playa.
En el sureste
- Caló des Moro: posiblemente la cala más fotografiada de la isla, pequeña, salvaje y de aguas increíbles. Llega temprano: se llena enseguida.
- Cala s’Almunia: justo al lado, con plataformas de roca perfectas para nadar.
- Cala Llombards: más amplia y familiar, con su casetas de pescadores.
El Parc Natural de Mondragó
Cala Mondragó y S’Amarador, dentro de un parque natural protegido, ofrecen arena fina, agua cristalina y senderos entre la naturaleza. Ideal para combinar baño y paseo.
Arena virgen: Es Trenc
Es Trenc, cerca de Campos, es la gran playa virgen de Mallorca: kilómetros de arena blanca sin apenas construcciones, una estampa caribeña en el Mediterráneo.
En el este y el norte
- Cala Varques: salvaje, sin servicios, a la que se llega caminando.
- Cala Agulla y Cala Mesquida: amplias y con dunas en el noreste.
- Sa Calobra: espectacular, al pie de la Serra de Tramuntana.
Consejos para disfrutarlas
- Madruga o ve a última hora para esquivar el calor y las multitudes.
- Lleva agua, comida y sombra: muchas calas no tienen servicios.
- Calzado para roca en las calas más salvajes.
- Respeta el entorno: no dejes basura y cuida la posidonia, clave para el agua cristalina.
Cada cala es un pequeño tesoro. Con coche o en barco, dedicar un día a descubrirlas es una de las mejores experiencias que ofrece la isla.

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