Más allá de las calas, el alma de Mallorca está en sus pueblos: caseríos de piedra encajados en la montaña, calles empedradas, contraventanas verdes y macetas en cada rincón. Esta es una ruta por los más bonitos.
En la Serra de Tramuntana
- Valldemossa: quizá el pueblo más famoso, ligado a Chopin y George Sand, que pasaron un invierno en su Cartuja. Calles floridas y un encanto inconfundible.
- Deià: refugio de artistas y escritores como Robert Graves, colgado sobre el mar entre olivos y bancales.
- Fornalutx: considerado uno de los pueblos más bellos de España, un laberinto de piedra rodeado de naranjos.
- Sóller: en su valle de cítricos, con arquitectura modernista y el famoso tren.
En el norte
- Pollença: con su famoso Calvari de 365 escalones y un casco histórico precioso.
- Alcúdia: rodeada de murallas medievales y junto a las ruinas romanas de Pollentia.
En el interior y el este
- Sineu: corazón rural de la isla, con su mercado centenario.
- Santanyí: piedra dorada y ambiente artístico, cerca de las mejores calas del sur.
Consejos para la ruta
- Necesitas coche: las conexiones entre pueblos son limitadas.
- Calzado cómodo para las cuestas empedradas.
- No corras: mejor disfrutar bien de dos o tres que ver diez de pasada.
- Reserva para comer en temporada alta.
El verdadero encanto
Los pueblos mallorquines son el contrapunto perfecto a la playa: tranquilidad, autenticidad y paisajes de postal. Dedicarles al menos un día de tu viaje es una de las mejores decisiones que tomarás en la isla.

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