Palma es una de las capitales más bonitas del Mediterráneo: una ciudad luminosa, con un casco antiguo lleno de palacios, patios señoriales y una catedral que quita el aliento. Aunque merece varios días, en una jornada se puede captar su esencia. Este es el itinerario.
Mañana: la Catedral y el casco antiguo
Empieza por la Catedral de Mallorca (La Seu), la joya gótica frente al mar, con la intervención de Gaudí en su interior. Justo al lado, el Palau de l’Almudaina y los Baños Árabes te llevan a su pasado islámico. Piérdete después por las callejuelas del casco antiguo, con sus patios mallorquines y la Llotja, antigua lonja de mercaderes.
Mediodía: Born y compras
El Passeig del Born es la gran avenida de la ciudad, perfecta para pasear, comprar y tomar algo en una terraza. Alrededor encontrarás boutiques, librerías y cafés con encanto.
Tarde: el Castillo de Bellver
Sube al Castell de Bellver, un castillo gótico de planta circular único en España, rodeado de bosque y con las mejores vistas panorámicas de la bahía. El atardecer desde aquí es inolvidable.
Para comer y tapear
- Mercat de Santa Catalina para ambiente y producto local.
- El barrio de Santa Catalina para cenar.
- Una ensaimada y un café en cualquier pastelería del centro.
Consejos
- Palma se recorre a pie: deja el coche aparcado.
- Evita visitar la catedral a mediodía en verano por el calor.
- Reserva mesa para cenar en temporada alta.
Mucho más que una escala
Demasiados visitantes usan Palma solo como puerta de entrada, pero la ciudad merece tiempo propio. Su mezcla de historia, mar y vida mediterránea la convierte en una de las paradas más completas de la isla.

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